22 noviembre 2007

Las Plantas y los Druidas

El mundo de las plantas era de gran importancia para los Druidas, ya que basaban en ellas no solamente los ritos mágicos sino también toda la terapéutica, el arte de curar y vencer a la enfermedad y la muerte, que seguramente tenía connotaciones rituales.

La asociación de los árboles con las ceremonias auspiciatorias de la guerra o la caza como sucedáneo de actividades bélicas, está presente en la iconografía celta, tal la bella representación que se aprecia en el famoso Caldero de Gundestrup, dentro del cual se ve una procesión de guerreros-cazadores llevando un árbol sagrado, con sus cabezas cubiertas por yelmos con forma de jabalí, uno de los animales más admirados por los celtas. El bello caldero trabajado en plata, corresponde aproximadamente al siglo I A.C, y fue encontrado en Dinamarca a fines del siglo pasado.

Los antiguos celtas consideraban que cada árbol estaba habitado o poseía un espíritu propio y era un nexo entre el mundo inferior y el superior. Los Druidas poseían un alfabeto mágico, el alfabeto ogham, cuyas letras eran la inicial del nombre de una serie de árboles y arbustos. Se atribuía la creación de este alfabeto al dios Oghma, también llamado cermait (significa “el de la boca de miel”), llamándosela escritura “oghámica”.

Para el celta los árboles constituían un símbolo de Ciencia, Misterio y Vida y como tales eran respetados. La recolección con fines terapéuticos debía realizarse de acuerdo a pautas a las que debían atenerse estrictamente a fin de poder obtener el efecto curativo deseado, tal como lo atestigua un documento, que si bien es muy posterior en el tiempo, conserva los principios de los antiguos Druidas.

Se trata del manuscrito “Precatio omnium herbarum”, que se conserva en la Facultad de Montpellier, y contiene una invocación a la madre tierra y un especial pedido de permiso para tomar las plantas que en ellas se encuentran.

Maravillosa lección de estos antiguos magos-terapeutas-sacerdotes-sabios, y porqué no ecólogos, ya que la magia los mantenía permanentemente comunicados con el Cosmos y la naturaleza a la que honraban y respetaban.

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