Mejor dicho, vivir con la enfermedad. Eso me tocó desde bien pequeñita, y para lo mal que lo pasé, puedo decir que salí airosa de la experiencia.
Esquizofrenia:
Considerada por muchos el cáncer de la Psiquiatría y conocida con la frase de demencia precoz, la Esquizofrenia, constituye un grupo de trastornos psicóticos que suceden generalmente a adolescentes o adultos jóvenes, entre los 15 y 35 años, alterándose sus relaciones con la realidad y la capacidad del pensamiento conceptual, se acompaña de variados trastornos afectivos, intelectuales y de la conducta. Estos enfermos muestran tendencias marcadas a retirarse de la realidad, a presentar estados inapropiados a las circunstancias con un curso del pensamiento impredecible y conducta absurda que ha menudo lleva a un deterioro de los hábitos personales; pudiéndose presentar alucinaciones y delirios. Se considera una Psicosis ya que los que la padecen deforman gravemente la realidad y sufren una desorganización intensa de su personalidad (1,2).
Mi padre era militar, y como tantos otros le tocó servir en la guerra de Ultramar. Yo terminaba de nacer, y mi madre me llevó con ella a África para estar junto de él. Una vez finalizada la guerra, o todavía no había terminado (no estoy segura) mi padre es evacuado a Portugal completamente loco. La guerra fue demasiado para su cerebro y volvía con sus secuelas. Ya en Portugal le diagnosticaron Esquizofrenia.
Creo que hasta los 5 – 6 años no fui consciente de lo que pasaba en mi casa. Por esa altura tengo varios recuerdos “rotos” , mi madre escapando de casa, dormir en colchones en el suelo en casa de familiares, mi madre con un brazo roto, sangre, mi vecino corriendo escaleras abajo para ayudar a mi madre, policía en casa, retales que mas tarde asocié a la enfermedad.
Ya de mayorcita, no se me olvida el día en que mi padre se encabezona en explicarme las matemáticas. Tan nerviosa estaba que no daba acertado ni una, y él cada vez más desquiciado me tiraba de una oreja y me miraba con una cara totalmente desencajada. Pensé que ese día me quedaba sin ella… Pero no era yo su victima directa, era mi madre, ya que siempre estaba detrás para que tomara las medicinas, que no tomara alcohol, en fin que se preocupaba por el. Dicen que los enfermos de esquizofrenia suelen hacer más daño a los que le quieren, y es verdad!
Todos los cambios de estación, principalmente en primavera y otoño, dejaba de tomar las pastillas y se volvía completamente loco. Después de escaparnos de casa y con ayuda de terceros conseguíamos que lo ingresaran en el hospital militar. Después de unas semanas regresaba a casa completamente “normal”, y llorando pedía perdón…
Cuando estaba “normal”, andaba colocado todo el día, era normal verlo pasar mirando al suelo completamente absorto. No se si por esto motivo, un día en Lisboa fue atropellado por autobús y se quedó en coma casi un año. Al despertar no conocía a nadie y sus reacciones eran las de un niño. Así permaneció unos años hasta su muerte!
A pesar de todo, no puedo culparlo por nada, se que no era él en aquellos momentos, era la enfermedad y no era consciente del daño que hacía. De hecho en sus delirios también tenía momentos de cariño y tanto mi madre como yo sabíamos que nos quería…a su modo!
Te quiero papá, donde quiera que estés…